Diario de un Xmigrante - Trabajando metal

Diario de un Xmigrante | Capítulo 1: La lucha contra el Polietileno

¡LA LUCHA CONTRA EL POLIETILENO!

Con muy poco tiempo para aprender a construir, montar e innovar, decidimos meternos en este proyecto un poco difícil y costoso tanto a nivel físico como psicológico.

Todo empezó con la instalación de 4 neumáticos de nieve, la compra de cadenas, instalación de calefacción estacionaria y la construcción de una plataforma de cama para dormir en la “furgo.” Decidimos empezar por mirar cómo montar la plataforma exterior del techo y con ella el posterior encaje del cajón.

Gracias a nuestro amigo Sebas, disponíamos de su taller para poder realizar todo el proceso ya que, por desgracia, tenía los días contados para cerrar el negocio. Nosotros a contrarreloj, complicación tras complicación, íbamos consiguiendo los materiales a trompicones ya que no son nada fáciles de conseguir, como el polietileno de alta densidad que más adelante nos creó problemas al improvisar debido a la escasez de material en la zona.

La última semana fue una lucha contra la prisa y la fatiga para poder rematar los últimos detalles del proyecto, ya que parecía interminable con tanto contratiempo. Llegó a un punto en el que nos vimos sin salida, sentados con un soldador de los 80 que no funcionaba, al pobre tampoco le podías pedir más, y un poco desmoralizados, nos pusimos a ver videos tutoriales de como soldar mientras fuera, nos venía la gota fría; rayos truenos, viento y al no tener sitio donde maquinar los últimos remaches que nos quedaban, decidimos buscar otro soldador.

Al día siguiente dimos con un amigo que nos proporcionó el contacto de un nuevo soldador. Este nos dio vía libre para trabajar en su nave pero esta vez no contábamos con un supervisor y entre que estaba y no estaba nos vimos al frente de una máquina de destrucción masiva que podía prenderle fuego a todo y echar el proyecto por tierra. Pero tranquilos, salimos vivos para contarlo y puedo decir que ¡Ya se soldar!

Por la falta de polietileno de 1 centímetro tuvimos que poner de medio centímetro, miedo nos daba de que al montarlo se nos rompiera una pletina quedando un poco más débil, pero el resultado fue satisfactorio, quedó rígido como una roca y preparado para recorrer kilómetros de distancia y ¡partirnos la crisma!

El último día cuando quisimos partir la tormenta que había nos obligó posponerlo para el día siguiente, parecía que nunca llegaba el momento de dar comienzo al viaje. Pero ahora sí que sí. Después de aquella desasosegada espera, contra viento y marea, por fin inauguramos la ruta hacia lo desconocido.

 

 

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